miércoles, 23 de junio de 2010

Una lección de historia...


Época de Condotieros
En un principio llamose así en Italia al jefe de una banda de soldados mercenarios, reclutados para hacer la guerra al servicio de quien mejor pagase.
Más tarde se hizo extensivo el nombre de condotiero a los mercenarios en general, y también a los guerrilleros y bandoleros que en ocasiones prestaban eficaz ayuda a las tropas regulares.
La tierra de promisión de los condotieros fue Italia, y su edad de oro el azaroso periodo que barca desde el siglo XIII hasta el siglo XVI, durante el cual el suelo de la península, con sus islas, fue teatro de continuas y encarnizadas luchas.
Para la perfecta comprensión de los sucesos que a continuación se relatan, y que pudieran parecer deformaciones grotescas o exageraciones imaginativa. No es superfluo plasmar el ambiente de la época.
Una época grandiosa que, como toda epopeya humana, aunaba, junto a episodios ridículos, grandezas sublimes, tanto en la genialidad del mal, como en el triunfo del bien.
(Inicio de Los invasores)

Tras las huellas de Dumas

La huella de Alejandro Dumas (1802-1870) constituye una de las más evidentes influencias. No sólo por ser la obra de Debrigode una narración de espadachines de ambientación histórica -género que consolidó el autor francés con Los tres mosqueteros (1845) y toda la saga subsiguiente- sino por la presencia de otros interesantes rastros. Así, el título de una de las obras más singulares de Dumas, Los hermanos corsos (1845), siendo notablemente distinta de nuestra serie, es indudable que podría haber servido de subtítulo para los primeros diez volúmenes de El galante aventurero. También es pertinente señalar cómo determinados aspectos propios de Dumas como pueden ser la habilidad para combinar tramas distintas en una misma narración, la creación de personajes ricos en su aparente simplicidad, la habilidad para capturar la atención del espectador de entrega en entrega son rasgos presentes en un Debrigode que, de ascendencia francesa y específicamente corsa, seguro que había leído al autor de El conde de Montecristo (1844); una novela que, por otra parte, también podemos calificar, igual que El galante aventurero, de epopeya mediterránea.

Manuel Murguía


Manuel Murguía (1883-1923) fue un importante historiador y escritor gallego, impulsor del Rexurdimento gallego y creador de la Real Academia Gallega. Amigo de los hermanos Bécquer y esposo de Rosalía de Castro, su figura es esencial para entender la cultura gallega contemporánea.
Siendo un joven y prometedor autor, el 30 de octubre de 1858 publicó en la prestigiosa revista El Museo Universal -allí publicaron autores como los Bécquer o Pedro Antonio de Alarcón- el relato Ayuda de Dios. En él se contaba la historia -casi una leyenda- de una bella y casta aldeana que era objeto del de deseo de un caballero; al verse éste rechazado por la muchacha, el rijosos noble decidió forzarla cuando, ayuda de Dios, un águila descendió de los cielos y por tres veces atacó al caballero hasta matarlo preservando así la pureza de la muchacha..
El relato, elegante, hermoso y plenamente imbuido de la sensibilidad romántica, se puede leer en http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/35761698981465618754491/203672_006.pdf pero si lo traemos a colación es por un curioso párrafo donde encontramos un sintagma familiar:
El caballero halló modo de hablar con la sencilla joven, ¿le sería difícil al galante aventurero, al soldado de los tercios españoles en Flandes, al hijo de ilustre cuna hallar a su vez palabras con que enloquecer a la pobre muchacha? No seguramente.
Noventa años antes de la publicación de nuestra serie, El galante aventurero era un sintagma que ya andaba por entre las páginas de la literatura española.

Entre pícaros

Resumen del volumen VIII

La novela se inicia con la descripción de la estrategia que urde Luys Gallardo quien, acompañado por sus fieles dirigidos por Ferrante y las galeotas de Lascar, se dispone a vencer a los reitres alemanes. El bandolero gascón Bruyant Lartiguers -fanfarrón siempre acompañado de su parlanchín loro Coclicó- recibe la encomienda de detener a Corsi; lo hace, pero cuando busca un compinche para embarcar su presa se encuentra con Lascar, que le vence y le reduce y le convence de que se alíe con la causa corsa. A partir de ese momento, en su dimensión de espía doble consigue confundir a los aliados de los invasores que resultan ser, ni más ni menos, que el Podestá Giordano Stefano y el rico comerciante Bruno Sarto; la guerra es inmisericorde y se descubre que Sans Merci no es Eric Von Merck sino su hija Erika Von Merck, que substituyó a su padre muerto y que, tras la celada, escondió su condición femenina. Cuando Lartiguers va a traicionar a Sans Merci sin saber que es la bella rubia a la que y de la que se había enamorado en episodios anteriores, es casi asesinado por la feroz Barbara Foscari; viendo la irreprimible derrota de los suyos, Erika ordena la muerte de la bandida y se despoja de sus atributos de varón. Cuando los corsos llegan a la habitación de Sans Merci encuentran una bella mujer atendiendo al valiente gascón, salvado in extremis. Se encuentran por primera vez cara a cara los dos hermanos y Corsi le desvela a Gallardo su condición de hermanos y de hijos del hidalgo lunático; cuando la victoria ya es clara y el triunfo de Faciatosta parece el final lógico, cuando la trama de los dos hermanos parece ya definitivamente orientada hacia su resolución, el episodio acaba con una sorpresa final: el hidalgo lunático no es padre de Corsi y Gallardo, sino un amigo de Gonzalo Bravo de Zaldívar que, después de haber abandonado a los dos hijos y una vez viendo en qué se habían convertido, desveló su secreto al confidente -el hidalgo lunático- y decidió alistarse para combatir al turco.

Arnaldo Visconti en Barsoom (y 2)


En el excelente número dedicado a los Piratas que nos ofrecido la revista Barsoom, además del artículo de Martínez Ruíz sobre El pirata negro que ya comentamos en la anterior entrada, aparece un estimable artículo de Alfredo Jiménez Cruz sobre Pabellón Negro, una colección que Arnaldo Visconti publicó en la editorial Toray en 1950.

Pabellón Negro fue una colección de ocho números editada fuera del ámbito de Bruguera -cosa extraña en unos años en que Debrigode era uno de los puntales de la editorial- que permitió a nuestro autor desarrollar aventuras protagonizadas por héroes distintos en escenarios tan dispares como el mar Caribe, Rusia, los bosques de Canadá o los mares del Sur. La colección contaba con excelentes ilustraciones del gran Jordi Longarón y lo cierto es que, a pesar de su alta calidad, no tuvo una amplia difusión a causa de, posiblemente, el creciente monopolio que ejercía Bruguera en los quiscos. Como bien señala el autor del artículo, "Debrigode se ha convertido en un escritor de culto entre los aficionados a la novela popular pero Pabellón Negro sigue siendo la asignatura pendiente de muchos que han oído hablar de ella, pero que nunca tuvieron la suerte de poder disfrutarla."

Arnaldo Visconti en Barsoom (1)

La revista Barsoom es una excelente publicación que se dedica a analizar, reivindicar y publicar las obras y los autores más significativos de la novela popular. Si durante los primeros números la revista ha dado prioridad a los clásicos anglosajones, en la última entrega publicada -nº 7, Especial Piratas- aparecen dos excelente artículos sobre Arnaldo Visconti- Pedro Víctor Debrigode.
Jose Ignacio Martínez Ruíz firma el artículo “El pirata negro. El interior del héroe”, un excelente análisis de la obra más popular de nuestro autor que indaga con inteligencia en la riqueza y complejidad de una de las creaciones esenciales de la literatura popular en nuestro país. Las palabras del crítico son claras: “Nos interesa reiterar por encima de todo ello, el profundo respeto que (Debrigode) sentía por la novela popular, así como por sus lectores, y destacar que intentó en todo momento dignificar el género insuflándole una calidad que apenas admite comparación”.
Sobre el segundo artículo sobre Arnaldo Visconti, hablaremos en la próxima entrada.
Para aquellos interesados en Barsoom, una dirección es imprescindible: http://es.geocities.com/revista.barsoom/home.html

Exposición sobre Pedro Víctor Debrigode


En el marco de BCNegra, Biblioteques de Barcelona organiza en la Biblioteca Jaume Fuster una exposición sobre Peter Debry. Este acontecimiento se puede visitar desde el 30 de enero al 15 de febrero y supone una de las más importantes reivindicaciones realizadas hasta el momento sobre la figura y la obra de Pedro Víctor Debrigode, nuestro admirado Arnaldo Visconti. Para todo aquel que no pueda desplazarse a ver la exposición, el blog Descobrir Debry. La exposición permite un recorrido por los contenidos de la misma.

Secundarios de lujo


Alrededor del protagonista, Luys Gallardo, se crea una constelación de personajes realmente interesante que, como ocurre con frecuencia en la literatura popular, a veces resultan más atractivos y sugerentes que el propio héroe. Desde la figura de su hermano gemelo, Dago Corsi, reverso de la moneda de Luys Gallardo por sus acciones malvadas pero al mismo tiempo personaje cargado de complejidades y contradicciones hasta la amplia nómina de compañeros del héroe; en ellos encontramos desde el escudero-criado cobarde y glotón -Bembo- hasta la amplia nómina de alternativos, de outsiders que encuentran en Gallardo un alma gemela: el renegado Lechuga, el marino bretón Truand Lascar el pícaro Bruyant Lartiguers, el corsario Juliot Legars, el espadachín Revers D’Estoc.... También los malvados tiene una especial importancia, encarnaciones de la sed de poder, del ansia de dominio absoluto que van desde la figura de los corruptos gobernantes -el podestá Giordano Stefano o el noble veneciano Guido Mancini- hasta los asesinos desalmados que sólo buscan satisfacer su sed de mal -Umbrío Trozzi o Ferenc Mijail-; muchos de ellos, en su desmesura maligna, ejercen una innegable fascinación en el lector.
Los personajes femeninos se mueven entre los arquetipos de las mujeres bellas y perversas - la espía Viviane D’Aurigny y la desalmada y ambiciosa Beatriz Goldstein- y las imágenes de las muchachas bellas e inocentes -Inocentina o Hermosilla-; no obstante ello, y valorando el marco de la época y del canal de la novela popular, es bueno recordar la presencia de mujeres fuertes, de carácter, que deciden sobre sus vidas y que inciden decisivamente en la historia de su país o de sus hombres: ahí destacarían la sagaz Madona Altiera, la valiente soldado Erika Von Merck o la clandestina Dama de la Noche veneciana Olimpia Sterna.

Máscara de cera

Resumen del volumen IX

Faciatosta llega a Ajaccio triunfante y se lleva cabo la tención de los traidore, el Podestá y Sarto. Don Rodrigo de Bujalance, el hidalgo lunático, recibe la visita de Gallardo, que le cree su padre; discuten y el hidalgo expone su ideario político inspirado en Maquiavelo: un triunvirato para Córcega compuesto por Faciatosta, Corsi y Lascar, almirante, y él de orientador en la sombra. Descubrimos que Máscara de Cera es su hija, y que es bella y se llama Angustias de Bujalance.
El gascón Bruyant Lartiguers es curado y, en el juicio, Sarto y sobre todo el podestá Stefano se defienden bien hasta que llega Lartiguers y sobre todo Erika “Sans Merci”; ella se descubre como la suplantadora de su padre y demuestra la traición del Podestá, aunque ello le cueste, como invasora, una condena a muerte. Podestá y Sarto son condenados y ajusticiados y Gallardo libera a Erika.
La bella Angustias se escapa de su padre y busca refugio en las naves de Gallardo y Lascar. Nuestro Galante, cuando el hidalgo viene a recuperar a su hija, descubre que es un embaucador, que no es su padre, pero le perdona para que pueda proseguir la redención de su hermano Corsi. Se produce un flechazo entre Lascar y Angustias, nuevo perdón para la francesa Vivianne que se separa de Rasumi/Lechuga, su amante, y a Alicia de Montemar se le revela que su enamorado era, en realidad, Corsi, no Gallardo. Altiera se queda con Faciatosta aunque ama en el fondo de su corazón a Gallardo, “el noble español que ganó para Córcega un héroe y para España un blasón más: el de la caballerosidad, que siempre triunfa y nunca desmiente”.

Los nombres de los personajes

Más allá del nombre el protagonista, Luys Gallardo, de evidente valor expresivo ya comentado, la nominación de los personajes se nos muestra variopinta y curiosa; sin duda ello responde a la diversidad lingüística y cultural de la amplia gama de personajes que aparecen: provenzales, genoveses, corsos, sicilianos, islandeses, griegos, bretones, gascones, piamonteses, napolitanos... Significativamente los españoles aparecen de una pieza, puntuales referencias a gallegos o catalanes pero lo español es una identidad única y definida. Los nombres italianos buscan su origen en apellidos ilustres -Orsino- o en gentilicios -Corsi-, aunque también hay apellidos de dudosa fiabilidad -D’Evisa-. Los nombres bretones, por ejemplo, buscan también un remoto origen toponímico -Yves Le Quimper- No se evitan nombres efectivos como el del alemán que se llama Stronck -por strong, fuerte-, o aquellos que, en su lengua, tienen un claro valor expresivo -Truand Lascar, literalmente, el zorro timador-. Hablando de animales hay que recordar la recurrente presencia del loro del gascón Bruynat, Coclicó, siempre lanzando frases del tipo ¡Caramba, que opípara cuchipanda! o “¡Gresca, farra y camorra!
Hay nombres con clara voluntad expresiva, especialmente en los casos hispánicos -Delfín Lechuga, Dom Corpacho, los pícaros Tabarra y Pachorra o los marinos Cayo y Policarpo- en los que a veces se bordea cierto aire casi grotesco.
En definitiva, Visconti bautiza con expresividad y tino una constelación de personajes que, en su variedad y diversidad, otorgan complejidad y riqueza a la serie.

Una evocación de Debrigode: habla Frank Caudett

Uno de los últimos grandes autores en el terreno del bosilibro ha sido Frank Caudett; infatigable y creativo, Don Francisco Caudet sigue escribiendo y en los últimos tiempos nos ha regalado evocaciones personales de los que fueron sus compañeros de viaje a la hora de forjar ese inmenso fenómeno cultural que fue la novela popular. Hace tan sólo unas semanas ha visto la luz una nueva edición de su particular homenaje a nuestro Debrigode-Visconti; un texto donde no sólo da noticia de los últimos homenajes a Debrigode -exposiciones, páginas web, blogs- sino que de forma emotiva rememora su amistad con el Maestro. Un texto imprescindible que nos ayuda a descubrir la faceta más humana del padre de El galante aventurero.

Ha muerto Salvador Vázquez de Parga

Este final de marzo se ha visto marcado por la noticia de la muerte de Salvador Vázquez de Parga, una figura esencial para entender la labor de reivindicación y dignificación de la novela popular llevada a cabo estos últimos años. Tras una amplia trayectoria como estudioso de la historieta y de la novela negra, los años noventa nos permitieron descubrir la labor de Vázquez de Parga como estudioso de la novela popular. Impresionante y de obligada referencia fue su Héroes y enamoradas. La novela popular en España (Glénat, Barcelona, 2000) y decisiva fue su aportación en el libro La novela popular en España (Ediciones Robel, Madrid, 2000-2001.)También fue autor de un maravilloso Las novelas de aventuras en 250 portadas (Glénat, Barcelona, 2003). En todos estos libros siempre habló con admiración y respeto de Pedro Víctor Debrigode destacando la importancia y calidad de El galante aventurero. Sin figuras como Salvador Vázquez de Parga, blogs como éste no existirían. Gracias, Don Salvador. Descanse en paz.

El triunfo de Eva

Resumen del volumen X
Se acerca el desenlace del ciclo corso pero aún queda tiempo para trepidantes cierres de cabos sueltos. El texto se inicia con el diálogo entre Viviane y el jefe genovés de El Pulpo, Barnabó Lieto, que urden el asalto a la cueva de Anfítrite a cargo de unas bellas damas -aparentes náufragas- que seducirán a los bandoleros de Gallardo y Corsi. Aparece el islandés Olaf Hogni, traficante de blancas que, seducido, por la fortuna que le promete el ruso Piotr Grymka se dedica a tan execrable negocio auspiciado por el miserable Gosta Framoer. Mientras, Altiera cuenta a Alicia la verdad sobre su enamorado, que no es Gallardo sino Corsi, y ella acepta la boda. Olaf, después de secuestrar a las mujeres, y ya cerca de Menorca, se arrepiente de su tráfico, y más cuando descubre que una de las secuestradas es la bella Beryl Dorst, una islandesa a la que ama. Se presenta al pirata argelino Siddi Abbes que pasa el tiempo con la bella, joven y virgen Lalla, una nueva Sherezade que le cuenta historias; la primera no le gusta, la segunda tampoco y la tercera, “en un cierto castillo en España cerca de los montes Pirineos”, le despierta cierto interés. Pero todo se interrumpe cuando el barco del islandés Saga es avistado por el pirata; tras el enfrentamiento, el sarraceno degüella a toda la tripulación y se queda con el capitán y catorce bellezas islandesas, escogiendo para sí a Beryl. Mientras, Musso Volpi, siciliano, es escogido entre los remeros liberados por Lascar para ser convertido en su nuevo hombre de confianza al tiempo que se anuncia la boda entre Lascar y Angustias mientras el barco de Gallardo se bautiza como “Dardo”. Una brutal tempestad hunde la expedición de Vivianne y Siddi ve que esa galerna va a hundir su buque; libera a Olaf para que muera con su amada Beryl aunque al final ambos rescatan a todas las islandesas y Lalla aturde a Siddi para salvarlo de su deseo de hundirse con el buque. Llegan las islandesas a Ajaccio, Gallardo cree que son las hembras taimadas de Vivianne pero cuando Olaf descubre entre los remeros a Gosta Framoer, el ladrón de islandesas, se rebela la verdad. Gallardo libera a las mujeres que ajustician a Gosta y liberan a Olaf, para que sea, aunque lejos de su patria, feliz con Beryl: “Islandia estará donde nosotros vivamos, Olaf”. Siddi y Lalla se salvan y esconden su identidad. Delfín explica que ha encontrado a Vivianne, naufragada, muerta y la ha enterrado y, al final, una boda triple - Faciotosta/Altiera, Corsi/Alicia Lascar/Angustias- parece cerrar definitivamente la historia. Nada más lejos de la realidad....

El galante aventurero en la Universidad


Rilce es una prestigiosa revista filológica editada por la Universidad de Navarra con veinticinco años de presencia en los círculos universitarios. En el número 25.2, recientemente aparecido, hemos publicado un artículo que lleva por título Pedro Víctor Debrigode y la novela popular española. En él, tras presentar a nuestro autor, se lleva a cabo un detallado análisis de las características de la colección El galante aventurero considerándola paradigma de la novela popular.
Que la Universidad, a través de una revista como Rilce, abra sus puertas al estudio de la novela popular es una excelente noticia que nos anima a pensar que, lentamente, las cosas pueden estar cambiando. Luys Gallardo en la Universidad...¡Caramba, qué opípara cuchipanda! (como diría el loro Coclicó).

El galante aventurero en la barbería

Después de la Guerra Civil, el pulp autóctono fue tomando forma de novela de bolsillo, de pequeño volumen a bajo precio que, con frecuencia, cuando ya había sido leído, se cambiaba por nuevos títulos por un precio aún más módico. Antes del bookcrossing y décadas antes de la verdadera democratización de las bibliotecas públicas, cuando estas instituciones eran elitistas y daban la espalda a los medios de comunicación de masas, las ficciones pulp del país se intercambiaban e iban pasando constantemente de mano en mano. De forma espontánea, los lectores propiciaron el nacimiento de puntos de intercambio donde los libros eran piezas de consumo con una único destino: la lectura.

Ya en este blog hemos hablado sobre los sellos de los libros y en el soberbio Pulpnivoria se han dicho sabias palabras sobre los mismos. Este viejo y deteriorado ejemplar de El galante aventurero que hemos adquirido recientemente, lleva el sello de una barbería, un espacio que desde siempre ha tenido -y tiene- algo de biblioteca. A finales de los años cuarenta, en la barbería Juan Serrat de Ribes de Fresser -una pequeña población catalana cercana a los Pirineos que en 1950 tenía censados 3.500 habitantes- los clientes, mientras esperaban ser atendidos o mientras les cortaban el pelo, leían a Arnaldo Visconti...

La isla de las sirenas

Resumen del volumen XI
Esta novela supone un punto de inflexión decisivo en el desarrollo de la colección. La trama desarrollada en Córcega se muestra definitivamente clausurada y toda la narración se traslada a un nuevo espacio, la isla de Capri. Nuestros héroes, a bordo de El dardo, avistan una isla con sirenas, desembarca Luys Gallardo y descubre que son mujeres disfrazadas que así quieren asustar a los marinos; su jefa es Carlina Zanni y están allí refugiadas de la invasión que la familia Trozzi, napolitana, ha llevado a cabo de su isla de Capri. Luys se compromete a luchar por la justicia.
Los Trozzi son tres hijos perversos, dos hijas cándidas y un padre terrible. El primero de los tres hijos es Umbrío Trozzi que ha provocado que la bella Giulia se suicidase; en el sepulcro éste mata a su enamorado -Giuseppe Neris- y ve, oh prodigio, resucitar a la bella, que sólo había ingerido un narcótico para huir del acoso de Umbrío. Cuando éste se dispone a poseerla, aparece Luys, que le vence. El segundo hijo, Trentino Trozzi, desea a la bella Nela Messica; Luys le vence. El tercero y último, Falco Trozzi desea a la bella Fiorenza Gherlina pero es la bella quien le vence y humilla salvándola Luys de su terrible venganza. Cuando el padre, Matteo Trozzi, se entera en boca del bufón Jaccoppinode de la triple derrota, humilla a sus hijos y encomienda a su bufón, taimado y perverso, que le traiga al trovador. Así lo consigue y cuando se anuncian terribles torturas para Luys y Fiorenza, una enigmática mujer con máscara veneciana les libera. Dan sus ropas a dos cadáveres mutilados y una jauría de perros feroces destroza los cuerpos; los Trozzi creen que se ha cumplido su venganza al tiempo que se presenta la figura de la nueva esposa de Matteo, la pérfida Lucrecia siempre acompañada de su fiel nigromante Gretto.

El estilo

El estilo de la novela popular está evidentemente condicionado por su marco de recepción. Sin querer decir ello que el estilo tenga que ser descuidado, lo cierto es que el autor se ve obligado a renunciar a cualquier tipo de experimentación formal buscando una legibilidad que debe constituirse en seña de identidad. Dentro de estas coordenadas, Debrigode se consolida como un verdadero maestro de esta narrativa pues todo encaja en un folletín que se desenvuelve en estado puro, con un estilo muy preciso en el que tipologías descriptivas y dialogadas, junto con las narrativas, están al servicio de una acción trepidante.
La narración tiene temple y emoción, y se saben crear atmósferas intensas, de gran emoción, en las que la acción se prepara y desarrolla con excepcional habilidad; en este sentido, toda la preparación del amotinamiento en la galera de Abdul Hamez y la descripción del levantamiento de los remeros bretones -todo ello ocurre de la página 72 a la 84 del quinto volumen- o el capítulo inicial de VI, en el que se va presentando la sobrecogedora figura del Hidalgo Lunático son ejercicios de una precisión y contención ejemplares.

martes, 22 de junio de 2010

Arnal Conti frente a Arnaldo Visconti

Sirenas de Caracas es una excelente novela publicada en la colección Archivo Secreto en 1964; la obra parte de la experiencia personal de Debrigode pues éste vivió en Caracas a inicios de los años sesenta. El protagonista, como el autor, es reportero de una Agencia internacional de noticias y escribe novelas populares y conoce con todo detalle la ciudad de Caracas que es descrita con la frescura de aquél que ha vivido en ella. Si traemos a colación esta vibrante narración policíaca es porque, en un juego de máscaras y pseudónimos muy debrigodiano, el protagonista, corso, se llama Arnal Conti, un claro autohomenaje a su identidad de Arnaldo Visconti.

Personajes y misterios

Los personajes de El galante aventurero responden esencialmente a estereotipos propios de la novela popular y, siendo planos, sí que en ocasiones pueden parecer enigmáticos, desconcertantes. El enigma, el misterio, es constante, y así abundan los personajes enmascarados, las dobles personalidades que se esconden bajo diversos nombres, las reapariciones de personajes que creíamos muertos, las muertes y torturas terribles, espeluznantes, las sociedades secretas como El Pulpo o los amores apasionados. Aparecen personajes que rozan lo grotesco, como el astrólogo vestido de tal, el principal de Ajaccio que se esconde tras una máscara veneciana, el Hidalgo Lunático, que vive y duerme en un ataúd rodeado de calaveras y de cuatro grandes cirios encendidos o su fiel Máscara de Cera, “vestida enteramente con ceñida túnica verde, que a su estatuaria figura concedía reflejos serpentinos, cubierta la cabellera por prieto turbante del mismo color, un rostro blanco, de rojísimos labios sangrientos y pulposos, de oblicuas cejas, estático, maligno, de pesadilla, que parecían sin vida, contemplaba por dos estrechas rendijas azuladas, al bandolero” (93, V).
En un mundo de ficción regido por la desmesura emotiva y argumental, esta constelación de estereotipos funcionan como un elemento de cohesión y coherencia imprescindibles.

La novia de la muerte

Resumen del volumen XII
La saga nos ofrece un nuevo vuelco espectacular con la incorpración de nuevos personajes. Los terribles Trozzi son amenazados y aterrorizados por Ferenc Mijail, el bandido bohemio húngaro, el bandido del Tirol transilvano. Isolda, hija bella de los Trozzi, recibe un anillo de un misterioso encapuchado; Gretto le explica que es el símbolo de boda de Ferenc que le convierte en novia de la muerte. Iolanda, la otra hija bella, quiere avanzar en su amor no declarado por su guardespaldas Bruno. Mientras en “El faisán dorado”, se reúnen cuatro extranjeros, el artista florentino Marco Veneto -en realidad Ferenc- , el veronés Luciano Risco -Luys Gallardo- y el presunto embajador francés -el gascón Bruyant- y el obeso Aldo Giucciardini; éste cuenta la historia de su hermano, de sus dos buques, uno blanco y otro negro, y de cómo sólo quedo el oscuro Desesperación.
Bruno y Iolanda se seducen pero en pleno beso hace su aparición una suerte de murciélago humano que los mata a los dos y les deja marcadas dos aspas, la marca de Ferenc. Poco después descubrimos que Gretto es quien ha hecho este traje y que con tal se viste Lucrecia para infundir pavor -“¿Magnífico! Estáis maravillosamente convertida en un espantoso engendro natural” (85/XII)”. Bruyant, mujeriego, acosa a Lucrecia y es encarcelado mientras Luys se da cuenta que fue la misteriosa mujer quien le liberó. Descubrimos que Véneto es Ferenc y vemos cómo mata a Lucrecia, que parecía amarle, y se viste de murciélago. Isolda, que en realidad está enamorada de Luys, teme la llegada del húngaro; el galante libera a Bruyant y se compromete a defender a la hija de su enemigo. Éste, Mateo Trozzi, recibe la visita del murciélago y es asesinado. Cuando Ferenc ve como Luys ayuda a escapar a Isolda, les asalta pero Luys consigue escapar hiriéndole gravemente con su lanzamiento de cuchillos. Llegan a la costa y nadie les espera; no es extraño. Gretto salva a Ferenc y descubrimos qcómo pirata del húngaro aparece al final con su buque Desesperación y con veinte ahorcados: Erika, Volpi, Lechuga y 17 gascones

Cumpleaños feliz

En esta festividad de San Juan, celebramos un año de blog de El galante aventurero. A lo largo de estos doce meses hemos ido creando una plataforma de divulgación de esta memorable serie creada por Pedro Víctor Debrigode, aquí, Arnaldo Visconti. Resúmenes de los doce primeros volúmenes de la colección, trascripción de algunos pasajes, análisis de determinados aspectos de la saga, estudio de sus posibles fuentes... No sólo eso sino que el blog también se ha convertido en una modesta tribuna desde donde proyectar todo aquello que sobre Debrigode ha ido surgiendo este último año: desde artículos y exposiciones hasta referencias y evocaciones.
Iniciamos este segundo año con dos objetivos claros; por un lado culminar la labor de resumir el contenido de los ocho volúmenes que faltan para completar la colección y por otro perseverar en esta labor de divulgar todo lo que sobre Debrigode se lleve a cabo. Adelante con ello.

Del galante aventurero a La ingenua aventurera


Arnaldo Visconti fue un pseudónimo que Pedro Víctor Debrigode utilizó para su producción enmarcada dentro de el género de aventuras. Pero no sólo para ello. Multiforme y camaleónico, Visconti también fue la máscara con que nuestro autor dio a la luz su producción enmarcada dentro de la llamada novela rosa, un género que gozó de abrumadora popularidad pero que siempre fue zarandeado y goilpeado por una crítica cargada de prejuicios que siempre considero menor esta literatura porque, sencillamente, era literatura para mujeres.Presentamos aquí la portada de La ingenua aventurera, publicada en 1953 en la colección Alondra de Bruguera, una trepidante novela en la que una muchacha abnegada, honesta y valiente consigue vencer las dificultades que le plantea la vida en un mundo de casinos, tahúres y guionistas de Hollywood.

El velero "Desesperación"

Resumen del volumen XIII
La novela se inicia con un soberbio flash back que nos muestra la conjura Mijail/Donato Guicciardini y que se encadena con un nuevo flash back que nos lleva al buque El Dardo con Volpi, Erika y Bruyant, que decide convertirse en D’Eperlan para bajar a tierra a cortejar damas. Se describe el asalto del Deseperación a El Dardo y la muerte de Lechuga, Volpi y Erika
Luys Gallardo y Bruyant ven llegar el Desesperación con su racimo de ahorcados (recordemos que éste fue el final de XII). Mientras, el pastor Reinaldo queda al cuidado de Isolda, y de él se sabe que es hijo del antiguo gobernador depuesto por los Trozzi. Mijail vuelve para entrar en contacto con el nigromante traidor pero llegan Jaccoppino y F Trozzi y le torturan; aparece como murciélago Mijail que muere a la primera descarga del Desesperación que empieza el asalto a Anacapri. Se produce el triunfo absoluto de Donato que se presenta como libertador cuando lo que quiere, por pura maldad, es destruir la vida en la isla, quemándola como un nuevo Nerón. Ante Donato y Galo, su lugarteniente, se presentan Aldo, hermano y Luys y Bruyant bajo la máscara de embajadores, son recibidos y nuestros héroes los matan en una escena de acción trepidante. Mientras, Reinaldo e Isolda viven un intermedio pastoril; Reinaldo cuenta una larga historia de princesas y príncipes, de 10 besos pedidos, de 100 besos interrumpidos en el sesenta y nueve... Luys vuelve a esa Arcadia y con Reinaldo organizan el asalto a Anacapri; disfrazados de pastores consiguen la victoria y Reinaldo e Isolda anuncian sus esponsales. En un epílogo, Bruyant y Luys entierran a los suyos, abandonan Capri y se lanzan a vivir nuevas aventuras por el Mediterráneo.

Compañeros de viaje

¿Tenían relación entre sí los escritores de novela popular? Por las crónicas de los protagonistas sabemos que sí. A pesar de la voluntad de los editores de que éstas no existiesen, los novelistas compartían cafés y experiencias y estaban atentos a la producción de sus compañeros de generación. Testimonios de ello hay muchos pero hoy presentamos una dedicatoria de una novela de Ernie Parker en la que éste -en realidad, Ernesto Pérez Más- muestra su admiración por nuestro autor.

Palabras, palabras...

El léxico utilizado por el autor en las novelas de El galante aventurero es esmerado aunque puntualmente aparecen, con clara voluntad expresiva, formulaciones o palabras de orden coloquial -“yo trataré de dársela con queso” (29, 3, V), “cuando los hayamos desparruchado, vestiremos sus turbantes” (99, 9, V). “Sabe que no soy un zopenco robanovias” (44, X) “aprovechando que estuviera “haciendo la rosca”a las doncellas” (20, XIII) junto a palabras que sin duda corresponderían un registro culto. La voluntad de darle a la obra un barniz elegante es innegable aunque ello no lleva a una expresión ridícula sino una curiosa mezcla de registros. Es habitual el gusto por frases altisonantes, sonoras, casi declaraciones de principios. “Liberar princesas, que toda mujer lo es, constituye un pasatiempo muy delicioso”(87, IX), “Asa carne, escudero, y no mastiques risotadas”(89, IX), “Un marino, tarde o temprano comete fechorías”(39, X), “Prefiero mandar en turbulentos piratas que hacer entrar en razón a una mujer”(30, XIII) o “El camino de la aventura es bello y sombrío”(123, XIII).
Cuando es oportuno y pertinente el autor el autor maneja con habilidad los tecnicismos de cualquier disciplina, especialmente del mundo marinero, un léxico que conocía en profundidad después de años escribiendo El pirata negro; de todos modos, otros ámbitos como puede ser el de la esgrima, también son manejados con sólido conocimiento y precisión.
El dominio de diversos registros léxicos, la capacidad para desarrollar una escritura que se muestre válida para el canal de la novela popular al tiempo que se ofrezca cuidada y esmerada, la habilidad para incorporar diálogos y narraciones en un acción trepidante que se complica y resuelve a velocidad de vértigo son algunas de las virtudes que convierten esta obra de Debrigode en una de las elaboradas e interesantes dentro del panorama de la narrativa popular española.

Inocentina

Resumen del volumen XIV
Inocentina es el nombre de una chica que, con cinco años, y de presunto origen griego, naufragó hace dieciséis en la costa de Sicilia, junto al castillo de Sabia. Creció huraña y solitaria, y con fama -falsa- de bruja, y ahora, sin quererlo -ella espera un hombre que venga del mar- enamora al joven Giancarlo della Sabia. Luys, Bruyant, Coclicó y los tres gascones arriban a Sicilia, y en la taberna, haciéndose pasar por juglares, escuchan la historia de Lucinda, la hermana de Giancarlo, deshonrada por un reitre, Lisardo Gentile, que la sedujo y abandonó. Se desarrolla una pelea en la taberna que interrumpe Lutezia, madre de Lucina y Gianacarlo, que invita a palacio a los presuntos juglares., nuestros héroes.
Se presenta Adonais Mirkopoulos y su barco de treinta y tres tripulantes, pescadores de esponjas, que han sido enrolados para ir, bajo esa identidad, a buscar el tesoro que se hundió en un barco griego hace dieciséis años. Se presenta también, como una historia independiente que parece obsesionar a Lucinda, Ubaldo Ziani, cuya vida en la Venecia de 1500 pasa del lujo más exquisito a un compromiso con los pobres, a sustituir a un marino enrolado a la fuerza para la guerra contra el turco y a hacerse cargo de un enfermo de peste. La reina Lutezia parece esconder una extraña animadversión hacia Inocentina por lo que ocurrió hace dieciséis años; Adonais la relaciona con el naufragio pero Inocentina es acusada de brujería con falta de pruebas y la tolerancia de la reina. Luys Gallardo y Bruyant se dan cuenta de la injusticia y, aunque le obligan a callar, anuncian su rebelión.

Barssom ataca de nuevo (afortunadamente)

De la revista Barsoom y de su excelente labor de reivindicación de la novela popular ya hemos hablado en entradas anteriores. Reseñamos aquí que en el último número de la publicación aparece un nuevo artículo sobre Arnaldo Visconti, obra de Alfredo Jiménez Cruz, donde se ofrece un detallado resumen de El zar del Volga, primera entrega de la colección Pabellón negro que editó en el año cincuenta la Editorial Toray. El artículo, como decíamos, se limita a resumir la compleja trama argumental urdida por Visconti/Debrigode -y no es tarea fácil- pero quizás lo más reseñable es que nuestro autor comparte cartel con artículos y relatos de o sobre Raymond Chandler, H.P. Lovecraft, Burroughs, Guillermo López Hipkiss, Willliam J. Makin o Robert E. Howard. Es decir, que está en el lugar que se merece.